miércoles, 17 de febrero de 2010

SOCIALES ESTA DE FIESTA

Desde el primer día de clases del curso de ingreso, desde el Movimiento SUR impulsamos con fuerza el petitorio para que lo ingresantes tuvieran los mismos derechos que tenemos quienes ya estamos en las carreras: 1) Rendir el examen en el mismo horario de cursada 2)Revisión de examen 3) Que haya un recuperatorio, logrando la adhesión del 50% de los que están haciendo el curso.

A pesar de todos los intentos por parte de Todos por Sociales (ex Frente Para la Victoria), de frenar el avance de los estudiantes, la discusión se instalo en las aulas y en los pasillos, generando la presión suficiente para conquistar los derechos que les estaban negados a los estudiantes del ingreso.

Así se logró que tengan la revisión de examen, que los ingresantes del turno noche que no pueden pedirse el día en el trabajo tengan un turno especial a la noche y que haya un recuperatorio en mayo y puedan ingresar en el segundo cuatrimestre, en vez de perder todo el año.

Esto demuestra que con organización, participación y lucha, se puede avanzar, se pueden conquistar los derechos que los estudiantes reclamamos.

jueves, 11 de febrero de 2010

Fortalecer la centroizquierda

Mas de 200 delegados estudiantiles provenientes de 25 Universidades Nacionales, se darán cita durante el próximo fin de semana en la localidad de Cosquin, Córdoba, para participar del Campamento Nacional del Movimiento Sur, en donde debatirán las políticas a desarrollar durante el año en las más de 90 facultades en que desarrollan su militancia.

Convocado bajo el lema “Fuerza estudiantil para los temas estratégicos”, el movimiento Sur se propone instalar entre la juventud universitaria, los grandes temas pendientes para lograr un desarrollo soberano e integral de la Argentina, acompañando los avances que en el plano legislativo expresa el interbloque de diputados de centroizquierda conformado en el congreso nacional.

El encuentro comenzará con un acto público en la plaza central de Cosquín el viernes 12 de febrero por la noche y se extenderá hasta el Domingo 14, momento en que los jóvenes contarán con la presencia de Humberto Tumini, referente nacional del Movimiento Libres del Sur.

El encuentro promoverá el debate en comisiones, en las que se abordaran diversidad de ejes: gremiales, extension, academicos, politica nacional, integracion latinoamericana, recursos naturales, derechos humanos, entre otros.
En este encuentro los jóvenes universitarios esperan desarrollar una linea politica que fortalezca y de base juvenil a los esfuerzos por construir en el país una opción política progresista a la izquierda del agotado proceso del kirchnerismo.

martes, 9 de febrero de 2010

Ya presentamos el petitorio

El petitorio que impulsamos como primer política de la Secretaria Académica del Centro de Estudiantes que conduce el Movimiento SUR, tuvo una respuesta favorable por parte de los estudiantes del ingreso.

Mas de 700 firmas avalan que el reclamo por los derechos de los estudiantes no son una fantasía ni una utopia como sostienen algunas agrupaciones, sino una realidad, y que se puede conquistar los derechos perdidos.

Este viernes realizaremos la primer reunion de la Secretaría Académica junto a los estudiantes del ingreso para que todos y todas tengan la informacion y, democraticamente, decidamos los pasos a seguir o como festejar el triunfo ¿por qué no?

La reunion para el turno mañana es las 12 del miedio dia cuando salen.

Para el turno tarde, es a las 17, tambien cuando salen de cursar.

Y para el turno noche, es a las 17:30, durante el recreo.

Vamos compañeros y compañeras que entre todos podemos.

sábado, 16 de enero de 2010

Ni pago de deuda ilegítima, ni ajuste ortodoxo, ni puentear al Congreso

El gobierno nacional, fruto de sus problemas fiscales, de su decisión de hacer buena letra con el poder financiero, y de su falta de voluntad de afectar rentas extraordinarias con los impuestos, tomó la decisión de pagar deuda externa con las reservas del Banco Central sin pasar por el Congreso, que es lo que corresponde (así se hizo cuando el pago al FMI).

La oposición de derecha, notablemente hipócrita, cuestiona que se pague deuda con el argumento de que "las reservas son intocables". Como si alguna vez hubieran respetado el dinero de los argentinos. En realidad esconden que lo que buscan es que se recorten los gastos del Estado: o sea, que se "ajuste" la economía; algo que, como es sabido por larguísima experiencia, pagarán los que menos tienen.

Nosotros no estamos de acuerdo ni con el gobierno ni con esa oposición. Por lo pronto rechazamos que se pague con las reservas una deuda ilegítima, caracterizada como tal por el juez Ballesteros, hace ya 9 años. A esa deuda, como hizo el presidente Correa en el Ecuador, se la debe investigar y mientras tanto no se la debe pagar, que es lo correcto. Del Fondo del Bicentenario 2.187 millones de dólares son para pago a los organismos internacionales de crédito, y 4.382 millones de dólares son para abonar a los tenedores privados de deuda externa pública. No estamos en absoluto de acuerdo con esto último.

No creemos que no se puedan tocar las reservas. Se puede perfectamente usarlas tanto para pagar deuda legítima, como para inversiones productivas en el país. Lo que no se debe es disponer de ellas para pagos de una deuda fraudulenta, caracterizada como tal por la justicia argentina.

Tampoco estamos de acuerdo con toda esa oposición conservadora que se rasga hoy las vestiduras por el uso de reservas, escondiendo que su verdadero objetivo es que el gobierno lleve adelante un ajuste de las cuentas públicas; justamente cuando la economía está a duras penas saliendo de la crisis. Es decir, la receta neoliberal de siempre. ¿Cuál es la razón por la que dicha oposición no plantea al mismo tiempo que si no se usan las reservas, que se deje entonces de pagar la deuda ilegítima hasta ser investigada; y que, para no achicar el gasto público, se cobren mas impuestos a las rentas extraordinarias -como la financiera- aumentando así los ingresos del estado? No solo que no proponen eso sino que, paralelamente, apoyaron al gobierno en la reapertura del canje con los holdouts e insisten en bajar las retenciones a la soja para desfinanciar mas aun al erario público, y afectar así las políticas estatales beneficiosas para los que menos tienen.

Ni con uno ni con el otro estamos de acuerdo. La solución a la crisis fiscal que se avecina en el 2010 es no pagar deuda ilegítima, cobrarles mas impuestos a los que mas tienen, no recortar gastos (salvo subsidios a los grandes grupos económicos) e inversiones del Estado, y usar parte de las reservas para planes de inversión (como reconstruir los ferrocarriles) que den trabajo a miles de compatriotas.
Finalmente, hay que cumplir con la Constitución y las leyes, y tanto lo que refiere a la deuda externa pública, como al uso de las reservas, debe pasar por el Congreso de la Nación. Allí se debe debatir, incluyendo los Decretos de Necesidad y Urgencia (DNU). La calidad institucional hace a la calidad de la democracia, como alguna vez, hace tiempo, allá al principio de su mandato, sostuvo la propia presidenta.

viernes, 25 de diciembre de 2009

¿Porqué el gobierno kirchnerista ha fracasado?

Si uno conversa con dirigentes kirchneristas bienintencionados y les comenta que su gobierno, lamentablemente, ya no tiene posibilidades de llevar adelante el proyecto nacional que pregonó en su momento, habida cuenta del nivel de rechazo que aquilata en la sociedad -incluyendo los sectores populares- lo que lo inhibe de profundizar cambios, recibe en líneas generales dos respuestas. Una, tal vez la más extendida, es negar la realidad, algo así como hace el Indec con la inflación; todo va bien, con los conflictos normales de un gobierno que sigue avanzando. Con esa postura se hace difícil discutir, no hay peor sordo que el que no quiere oír. La otra, es aceptar que pasan por un mal momento, por lo general interpretado como transitorio, y adjudicarle la culpa a la permanente ofensiva de la derecha sobre el gobierno por las “cosas buenas” que este ha hecho y hace. Enumeran entonces una larga lista de medidas favorables a la nación y a su pueblo. Descreen que el kirchnerismo haya cometido errores, significativos al menos, ni que su proyecto haya tenido limitaciones políticas e ideológicas que lo hayan puesto en la actual situación. Todo es fruto del poder de fuego que tiene la reacción. Con estas posiciones, aunque profundamente erróneas, es posible al menos debatir. Eso haremos en estas líneas.

Por lo pronto digamos que, si uno creyera que es en definitiva el poder de la derecha tan fuerte y avasallante que arrincona inevitablemente a cualquier gobierno, aunque no se equivoque este en cosas de fondo, estaría al mismo tiempo diciendo que no hay salida popular, de progreso para nuestras naciones, puesto que siempre sería derrotada por el poder del enemigo. No compartimos esa visión, aunque sabemos, como no, que enfrentamos fuerzas reaccionarias de adentro y afuera sumamente peligrosas y experimentadas. Pero si les diéramos el carácter de invencibles, derrotismo mediante, estaríamos jodidos de antemano. ¿Qué hubiera hecho, por citar solo el ejemplo más destacado, la revolución cubana a solo 60 millas de los EEUU?

A eso debemos sumarle que Néstor Kirchner llegó al gobierno probablemente en el mejor momento que le pudo haber tocado a un gobernante argentino, que pretendiera cambiar el país en un sentido de progreso. Una situación económica internacional muy favorable por varios años; con un imperio que iba camino a empantanarse en Irak y a ser repudiado en todo el orbe, lo que le quitaba fuerza política -y económica- para intervenir en Latinoamérica. Sumado a una derecha local que había sufrido una enorme derrota con el derrumbe del neoliberalismo y sus sostenedores el 19 y 20 de diciembre del 2001, puesta bien a la defensiva en todos los terrenos; y un pueblo movilizado, muy crítico de la dirigencia política tradicional.

Así comenzó el ex presidente su gobierno. También, es cierto, con una economía que recién estaba saliendo de la crisis a que la habían conducido los gobiernos neoliberales, pero con una sociedad que, tal como se demostró, estaba dispuesta a tener paciencia en los tiempos de la recuperación en tanto y en cuanto esta se verificara. Con solo el 22% de los votos, pero sin nadie que le hiciera sombra.

Hizo Kirchner muchas cosas buenas efectivamente, en el terreno de los DDHH, en lo social, en su política internacional, incluso en lo económico. Cosas que sin lugar a dudas encresparon a la derecha local que le juró enemistad eterna, y que actuó en consecuencia hasta donde le era posible (recordemos que aún en las presidenciales del 2007 no le pudo presentar una oposición sería). Y sin embardo el desgaste se fue produciendo inexorable, con un salto en calidad en la derrota con el campo. ¿Y porque sucedió eso, por el vigor de la oposición de la derecha? Discrepamos con esta visión, el estancamiento y posterior retroceso del gobierno kirchnerista, en lo que a su capacidad de transformación del país se refiere, estuvo sustentado en lo fundamental en sus propias limitaciones políticas e ideológicas, y en sus errores motivados por lo general en aquellas. Veamos lo principal.

El proyecto de Kirchner contemplaba -erróneamente- como clase más dinámica a la burguesía nacional, un segmento de la cual ya estaba constituida y otra habría que gestarla. A partir de esta visión, una parte importante del excedente de capital fue utilizado para la acumulación de esta clase, como así también para el de las empresas transnacionales que supuestamente lo invertirían en el país, sin producir una profunda redistribución de la riqueza hacia las mayorías menos pudientes (como hizo por ejemplo Perón hacia los trabajadores, en su primer gobierno). Esto no le granjeó demasiada adhesión de dicha burguesía que siempre lo vio como ajeno, tampoco mucha respuesta económica de la misma que en cuanto pudo, en lugar de invertir empezó a aumentar los precios; y paralelamente tampoco le trajo el entusiasta apoyo de los sectores populares que debían darle sustento, apenas simpatías en los primeros años y poco más. El proyecto nacional producto de esa estrategia, nunca fue fuerte donde debía serlo.

En segundo lugar, y acorde con esto que decimos más arriba, lejos estuvo del ideario kirchnerista la organización, participación y movilización popular. A lo sumo en los primeros tiempos reconoció que una dinámica fuerte en esa dirección se había gestado en los últimos años de los noventa y los primeros de este siglo, lo que lo llevó a convocar a las organizaciones sociales que habían surgido de esas luchas. Pero distante de sus objetivos consolidar estas fuerzas y la participación del pueblo en el gobierno y en la calle. Más bien su preocupación pasó por cómo desactivarlas en el tiempo para tener las manos más libres. Bien lo graficó con su habitual estilo Aníbal Fernández recientemente: “Este Gobierno al principio recurrió a todas las organizaciones no gubernamentales para hacer llegar la ayuda social, pero ahora el Estado ya se preparó para resolver los temas y lo hace en forma directa sin intermediarios". A confesión de partes relevo de pruebas.

En tercer lugar no quiso construir el kirchnerismo nueva fuerza política que apoyara, sustentara y defendiera consecuentemente el proyecto nacional. Conciente del desprestigio que tenían los partidos nacionales, lanzo la idea de renovar la política gestando “transversalmente” una nueva representación. Aunque nunca dio pasos serios en esa dirección, mantuvo presente la idea hasta las elecciones del 2005 en que enfrentó y derrotó a Duhalde y el PJ. Pero a partir de ese momento, cuando mejores eran las condiciones, fue planchando el plan. En realidad siempre tuvo Kirchner el concepto de que se podía llevar adelante un proyecto superador del neoliberalismo sin la necesidad de una potente fuerza política que lo sostuviera, que con una buena gestión alcanzaba y tendría menos problemas. La construcción de un partido como la Unión Cívica Radical de Alem e Yrigoyen, o de un nuevo Movimiento como el Justicialista que creo Juan Perón en los cuarenta, nunca estuvo seriamente entre sus planes. Cuando las elecciones presidenciales del 2007 -a pesar del holgado triunfo- revelaron que hacía agua esa estrategia, decidió por lo más conservador en términos de construcción política: se volvió al PJ, con las falsas argumentaciones de que lo “controlaría” y “renovaría”.

Finalmente, como otro elemento destacado que ha contribuido a su fracaso, el kirchnerismo interpretó, en particular a partir del 2007 cuando ya se sintió fuerte, que la calidad institucional y la honestidad política y de vida de los gobernantes eran cuestiones para la galería, manipulables y que se podían vulnerar sin problemas. Tal vez su experiencia en Santa Cruz les indicaba esto. Craso error. Así empezó la cuestión con el apoyo para su reelección a un impresentable gobernador como Rovira, y de allí ya no se detuvo. Pasando por personajes como Jaime y Uberti, por comprarlo a Borocotó, hacer alianzas con Rico o Barrionuevo si supuestamente sumaban votos, hasta lo de las candidaturas testimoniales, por mencionar solo algunas de una larguísima lista de hechos. Esto, en un país como el nuestro que venía de pasar por el menemismo y la corrupción del gobierno delaruísta, y donde hay una fuerte y extendida clase media con opinión muy adversa a la arbitrariedad y la corrupción, no solo no tiene justificación ética y moral, sino que constituye un gravísimo error político. Como dijo Pino Solanas hace poco “robar no es progresista”. Decir una cosa y hacer todo lo contrario tampoco.

Allí residen, en lo que arriba referimos, residen en lo fundamental las causas del fracaso del proyecto kirchnerista, y no en la fuerza y las acciones de la derecha. Todo proyecto nacional va a enfrentar en nuestros países, inevitablemente, la oposición de dicha derecha; que pondrá en la cancha todo su potencial para hacerlo fracasar. Eso ya se sabe y no es ninguna novedad, lo viven desde Lula a Daniel Ortega, de Chávez al Frente Amplio en Uruguay, de Correa a Evo Morales. La cuestión es cómo, con qué consecuencia, con qué instrumentos y principios, apoyados en que sectores se lleva adelante dicho proyecto para que tenga posibilidades de transformar en profundidad nuestra patria. Esas son las conclusiones que tenemos que sacar de estos años para reconstruir nuestro proyecto y llevarlo de nuevo al gobierno.